El hombre que creó todos los nombres

Me encantaría saber si existe un fenómeno similar en la historia, la verdad. En el año 2000, de los 25 nombres de pila masculinos más empleados entre los ciudadanos de la Comunidad Autónoma Vasca, el 40% habían sido inventados por una única persona, cien años atrás.

Muchos conocen el caso. Hasta el siglo XX, los vascos, como cualquier otro pueblo de alrededor, escogían los nombres de sus hijos basándose en dos criterios principales: nombres ya presentes en su árbol familiar, y nombres del santoral cristiano, en sus versiones tradicionales en euskera en un primer momento, y en la forma castellana después. Hay un buen artículo de Jose Mª Satrustegi, disponible en versión trilingüe en la página de Euskaltzaindia: Historia de los nombres de persona, que da detalles y ejemplos históricos de estas tendencias.

ImagenPero todo cambió en 1897. Sabino Arana, el padre del nacionalismo vasco, buscaba una forma de que los vascos pudieran seguir teniendo nombres “cristianos” sin tener que emplear las formas castellanas. Podía haber hecho entonces un estudio filológico y haber recuperado las formas vascas tradicionales de dichos nombres, pero detectó un problema: esas formas tradicionales muchas veces eran adaptaciones fonéticas de las formas latinorromances, y, en su afán de purismo para con la lengua, no podía aceptarlo.

De manera que en dicho año 1897 publicó su “Egutegi Bizkattarra” (“Calendario Vizcaino”), que fue completado en 1910 por Luis de Eleizalde, llamándolo “Deun-Ixendegi Euzkotarra” (“Santoral Vasco”). Y propuso para la práctica totalidad de nombres de santos versiones inventadas por él siguiendo un criterio específico: acudir no a la forma romance del nombre sino a la raíz de dicho nombre en su (supuesto) idioma original, y una vez encontrada ésta, aplicarle una serie de reglas fonéticas dudosas para “vasquizarlo”; por último, dada su opinión de que los nombres vascos de varón debían acabar en –a y los de mujer en –e (por una teoría presente en el siglo anterior de que eran éstos los primeros sonidos que niños y niñas aprendían a pronunciar), modificó así la terminación de muchos de ellos.

La polémica que causó dicho nomenclátor la describe bien Henrike Knörr aquí. El mismo Arana no tuvo confianza en que sus nombres fueran aceptados. Pero ya hemos dado el dato del año 2000; el artículo sobre Sabino Arana de la Wikipedia menciona un estudio según el que ya en 1935 en determinadas zonas la incidencia de estos nombres era del 24%; y hoy en día siguen estando muy presentes.

Comentaré pues aquí el origen de varios de los “nombres sabinianos” más usados actualmente.

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  • JOSU (es de justicia empezar con mi propio nombre). Equivale a “Jesús”. Arana y Eleizalde lo trazaron a “Jheossuang”, y aplicaron la monoptongación de “eo” en “o” y de “ua” en “u”; curiosamente, aquí no mantuvieron la terminación en –a.
  • KOLDO. Forma acortada de la propuesta por Arana y Eleizalde “Koldobika”. Equivaler a “Luis”. Trazaron su origen en “Hlodovick” (evolucionó en romance por medio de “Ludovicus”). Asumieron que la “h” correspondía a una prounciación “k”, disolvieron la secuencia de muta cum liquida “kl” con una vocal epentética, y modificaron la terminación a –a.
  • KEPA. Equivale a “Pedro”. Este nombre fue en su origen un pseudónimo dado por Jesús de Nazaret a su discípulo Simón, y significa “piedra”; pero en las primeras versiones de la Biblia no se usaba la forma latina sino la aramea, “Cephas” (pronunciado “Kefas”). Arana y Eleizalde tomaron esta forma, asumieron el cambio de grafía y la sustitución (relativamente habitual) de F>P y eliminaron la última consonante.
  • JOSEBA. Equivale a “José”. Arana y Eleizalde trazaron su origen en “Joseph”; sustituyeron en este caso PH>B (en vez de por P, como en otros nombres) y añadieron la –a final.
  • GORKA. Equivale a “Jorge”. Arana y Eleizalde buscaron su origen en “Georges” (con las dos “g” oclusivas), monoptongaron “eo” en “o”, cambiaron la segunda “g” por “k” y modificaron la terminación.
  • Otros nombres: Jon (equivale a “Juan”, proviene de “Ioannes”); Ander (equivale a “Andrés”,  proviene de “Andreas”); Julen (equivale a “Julián”, proviene de “Iuliannus”); Markel (equivale a “Marcelo”, proviene de “Marcellus”); Andoni (equivale a “Antonio”, proviene de “Antonius”); Imanol (equivale a “Manuel”, proviene de “Emmanuel”), etc.

Una nota adicional: otros de los nombres de su Nomenclátor no fueron creados por adaptación fonética de nombres anteriores, sino por la traducción literal (y muchas veces muy poco atinada) del significado del nombre equivalente. Esto dio lugar a nombres como Gaizka, equivalente a “Salvador”, por medio de un supuesto verbo “gaizkatu”, neologismo inventado por Arana para “salvar” (de “gaitz-“, “mal”), Unai (“pastor”, empleado por los autores como forma vasca de “Buen Pastor”) o Iker, forma masculina del femenino Ikerne, equivalente a “Visitación”, de la forma antigua “ikertu”, “visitar”.

Hago notar también que en los nombres femeninos, las variantes “sabinianas” tuvieron mucha menos aceptación: en la lista de 25 más populares del año 2000 sólo aparecen Ane (equivalente a “Ana”) y Jone (“Juana”).

Y una última nota: si bien el 40% de los nombres masculinos del año 2000 tenían este origen, en el otro 60% tenemos irreprochables nombres de origen medieval o anterior (Mikel, Íñigo/Eneko, Xabier/Javier, Oier, Beñat), nombres castellanos (como Adrián, Pablo, Álvaro o David), traducciones modernas (Ibai, “río”)… y sí, otros nombres también creados de la nada, pero por otros autores anteriores, como el caso de Asier y Aitor, de los que se podrá hablar otro día.

Para quien quiera leer el Deun-Ixendegi en su versión original, aquí tiene un facsímil: Deun-Ixendegi Euzkotarra.

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58 pensamientos en “El hombre que creó todos los nombres

  1. JOSUAAAAA!!!!!!! jajajaja ¿Gotzon no fue también invención suya para que fuera más diferente del castellano que Aingeru? Koldobika me gusta más que Koldo fíjate

    • ¡Efectivamente” “Ángel” siempre había sido “Aingeru” (del latín ANGELUM). Arana acuñó “gotzon”, parece que de “gogo” (espíritu, alma), “huts” (completo) y “on” (bueno).

  2. Pingback: El hombre que creó todos los nombres

  3. Joder…hasta donde llega la psicosis. Que por cierto, me ha recordad a un capítulo cojonudo de Vaya semanita “http://www.youtube.com/watch?v=vs-xMTLN8iY”

    • Hombre, es verdad que en gran parte bebe de las tendencias del XIX. Lo que pasa es cuando Arana escribe esto, ya había grandes trabajos filológicos publicados, así que la época tampoco es precisamente excusa, Y sí, el capítulo de VS es cojonudo XD

  4. Pingback: El hombre que creó todos los nombres | Los antisistema son:

  5. El autor de la entrada haría bien en ir directamente a la fuente de datos oficial de la nomenclatura en euskara, que no es otra que la publicada por Euskaltzaindia – Real Academia de la Lengua Vasca.

    En su web se puede encontrar el apartado de “Nombres de persona”, y en el subtítulo “Prólogo”, el lector interesado por la filología más que por la política o la política en la filología, encontrará una respuesta a este tema sin entrar en agravios ni proselitismo, pues quién ve este mal (que lo es) en idioma ajeno es porque no ha reflexionado sobre el idioma en el que escribe. ¿O es que el castellano no tiene una onomástica alejada de calendarios y nombres inventados o adaptados?

    http://www.euskaltzaindia.net/index.php?option=com_content&view=article&id=4161&Itemid=699&lang=es

    Un saludo

    • El autor de la entrada, que soy yo, lleva con orgullo uno de esos nombres “sabinianos” (Josu), o sea que no tengo ningún problema especial con ellos 🙂

      Mi cuestión no era con el hecho de “inventar nombres” (es verdad que se ha hecho antes) ni con “adaptar nombres ajenos” (se hace constantemente), sino con los criterios empleados por Arana en ese caso: acudir a lo que él arbitrariamente determinó que eran los “nombres originales” y aplicarles una serie de reglas fonéticas con muchos errores.

      Oier, en la página que mencionas está precisamente el artículo de Satrustegi (el presidente a la sazón de la Onomastika Batzordea de Euskaltzaindia) que he enlazado yo en primer lugar en la entrada, y en él he basado mis comentarios. Euskaltzaindia sólo aceptó algunos de estos nombres cuando detectó que el uso entre los hablantes era elevado.

      • La verdad es que sí. Lo curioso es que en los nombres femeninos, el listado de Arana tuvo menos incidencia (probablemente porque los nombres más usados siempre han sido los de advocaciones marianas, topónimos, al fin y al cabo).

  6. Sería interesante comparar el euskera anterior a Arana cien años antes y el actual.
    No me sorprendería que las tres cuartas partes del actual fueran pura invención política.
    Si el pueblo decidiera libremente qué lengua utilizar o como evoluciona la misma, el euskera quedaría reducido a expresiones localistas, se habría asimilado y fundido con el español, o habría desaparecido; en el mejor de los casos, de seguir existiendo, autonónomamente, una lengua minoritaria para la población o de uso interno.

    • Tango, habría mucho que decir de tu comentario. El euskera anterior a Arana y el posterior eran básicamente el mismo (con la evolución lógica en ese tiempo). Posteriormente se creó el batua, que sí era una variante “artificial”, pero que no es en absoluto “extraña” a la lengua ni un “idioma distinto”. Tiene errores, pero fue la solución a la que se llegó para un problema que otros idiomas habían resuelto cientos de años antes, la búsqueda de una forma “normalizada”.

      Y sobre lo que el pueblo pudiera decidir libremente, es precisamente lo que hace. Por eso hay términos que no cumplen ninguna regla lingüística que son adoptados, mientras que otras evoluciones correctas no lo son. En otras épocas precisamente no fue posible “decidir libremente” porque había una serie de prohibiciones y limitaciones impuestas al uso, pero ahora no las hay. Eso sí, especular sobre “qué habría pasado” no sirve de demasiado, claro.

    • Sí, muy interesante, me extrañaría que no lo hubiera hecho nadie. ¡Pero mira, si hay una vasta literatura científica sobre el euskera que abarca por lo menos desde el siglo I. de nuestra era hasta hoy en día!
      Qué fácil es hablar desde la (más absoluta) ignorancia… Y tus prejuicios no son precisamente los de una persona juiciosa y partidaria del método científico: “No me sorprendería que las tres cuartas partes del actual fueran pura invención política”. Para que investigar nada, si tú ya lo has desvelado la verdad con tu clarividencia.
      “Si el pueblo decidiera libremente qué lengua utilizar”. Te referiras a que si no se hubieran impuesto curas castellanoparlantes en pueblos netamente euskaldunes en épocas en que la religión era un eje central de la vida social, por ejemplo, porque entonces el pueblo hubiera elegido libremente seguir hablando en su lengua, sin más. Y ese es sólo un ejemplo de la sutil, constante y plomiza imposición del castellano.
      Vaya, que el lince ibérico se está extinguiendo libremente, porque le toca. La presión humana y la caza furtiva son meros instrumentos del destino.

    • Sobre la supuesta artificialidad (fruto de la estandarización, o de la adaptación historicista) de las lenguas, tengo un problema: en el momento en que construcciones gramaticales, topónimos o patronímicos estandarizados, o directamente “inventados” comienzan a tener un rodaje en el uso cotidiano del lenguaje, y van siendo adaptados a nivel de la calle, de la literatura, etc., ganan una suerte de “carta de naturaleza”.

      En mi opinión, la invención de neologismos o la adaptación historicista (mas o menos afortunada) de nombres propios en otro idioma, solo supone un problema en dos casos: el primero, sería el caso distópico que aparece en la novela 1984, la elaboración de neologismos sumada a la eliminación de terminos con el objetivo de vaciar de contenido humano al lenguaje y moldear el pensamiento. El segundo, sería el de falsear la intrahistoria de un pueblo, unas gentes, o una nación (y no, no estoy afirmando que Euskal Herria sea una nación) mediante la modificación del lenguaje (para lo cual, haría falta un altísimo grado de adulteración sobre la lengua “original”). No creo que el euskera moderno cumpla ninguna de las dos condiciones; es más, parece que la mayoría de elementos gramaticales y léxicos del euskera actual son bastante “primigenios” por decirlo así (corregidme si me equivoco, por favor). Por lo tanto hablar de lengua “inventada” por motivos “politicos”, me parece un chorrada, que solo demuestra prepotencia e ignoracia por parte de aquellos que se expresan en esos terminos..

      Otra cosa es el impulso que se le ha dado a la lengua por parte del nacionalismo, y el constante patricionio a esa lengua por parte del PNV. Ahí, ya si podemos discutir lo que quieras: si es legítimo o no es legítimo ese patrocinio, si actualemte se discrimina al castellano y en que ámbitos, si el hecho de que el euskera haya estado discriminado (innegable) es suficiente justificación para la discriminación positiva del euskera, si en Navarra debiera ser oficial o no, etc. Ahí si se puede hablar, y mucho. En Irlanda, por ejemplo, tras la independencia, no se hizo un gran esfuerzo por restaurar el gaélico, que quedó como una lengua solo para nacionalistas fervorosos y folkloristas (no sé si se habrá avanzado algo en los últimos años), lo que demuestra que los rasgos culturales que sirven como base para la nación irlandesa no están exclusivamente basados en el lenguaje (discutible también). Pero a lo que voy, es que en Euskadi se podrían haber tomado diferentes posturas acerca del euskera, y eso si es discutible. Pero discutir sobre la “validez” o la artificialidad de la lengua eusquerica en sí, no tiene sentido a estas alturas de la pelicula.

      Por otra parte, lo que dices en tu comentario forma parte de una corriente de opinión muy fuerte, que viene a concluir que el Castellano es el idioma del progreso, y de que forma natural, tarde o temprano, se hubiera implantado en toda la península, de no ser por la abyecta labor manipuladora de los nacionalismos. Estas tesis, a día de hoy, son completamente risibles, y parten de fortisimos prejucios (como el que es Castellano además de lengua vehicular -que lo és-, es un idioma “mejor” que los demas idiomas peninsulares, mas avanzado, con mayor expresividad, mas depurado y mejor normlizado, etc.), cosa que la mayoría de linguistas desmienten rotundamente. Si el castellano no hubiese tenido zelotes que buscaron “artificialmente” imponer esta lengua, no se habría impuesto, o como mínimo, se habría convertido en vehicular, pero sin desplazar a las demás lenguas peninsulares (para mi, eso hubiera sido lo ideal, claro).

  7. Oier, en todos los idiomas hay nombres inventados (en realidad, todos ellos). Lo curioso del caso es que en euskera un señor se inventó una gran cantidad que están en uso. Y siguiendo un criterio propio, como pone en el enlace que has puesto tú mismo.

    “…fue Sabino Arana el principal adaptador del santoral propiamente vasco. En 1987 publicó el almanaque Egutegi Bizkattarra con la relación de nombres euskericos adaptados con criterio propio.” Al César lo que es del César y a Sabino, pues lo que es de Sabino. Ni política ni agravios ni proselitismo.

    • Exacto. Sí es verdad que veo que los comentarios en Meneame se dividen entre los que ven ese hecho como motivo de burla y los que lo defienden. Yo no estoy en ninguno de los lados: me pareció un hecho curioso, que poca gente fuera de EH conocía, y quise divulgarlo 🙂

  8. Pues si quieres saber casos similares, la verdad es que existen a patadas. Es más, casi todas las lenguas construyen sus antropónimos vía normativa y a través de una persona o grupo de ellas que tienen la sartén por el mango (ahora se les llama Academias). Por ejemplo, lo que hizo Lutero con el alemán (prácticamente: inventarlo), incluyendo por supuesto los nombres de pila (que no eran germánicos), llega infinitamente más lejos que cualquier cosa que haya hecho Sabino.

    Los nombres van y vienen, por ejemplo poca gente sabe que Iván es Juan, sólo que en ruso, como Sean es exactamente lo mismo (pronunciado Shon). Todos vienen de diferentes formas de pronunciar Johannes, y a la hora de fijar un estándar siempre se hace de forma arbitraria y suele hacerlo una sola persona, claro, salvo casos de consenso que son en sí mismos bastante curiosos.

    Vamos, que lo que ha pasado con el euskera, aparte de hacerlo con 500 años de retraso, no tiene absolutamente nada de raro ni extraordinario. Es, simplemente, lo normal.

    • A esto me refería en mi anterior post. La propia Euskaltzaindia lo describe, como bien a observado Nestor C., pero cree la gente que esto no ocurre en los demás idiomas. Criticarlo es no conocer la lengua de cada uno, ni la suya propia.

    • Dr. Georgiu, es cierto que ha habido otros casos. Pero sigo creyendo que ninguno comparable a éste: un particular, sin ninguna influencia, escribe un opúsculo por su cuenta, y en treinta años una buena parte de la población lo ha tomado tan en serio como para nombrar a sus hijos en base a él. El hecho precisamente de no haberlo creado ningún ente normativo es lo que hace que se trate de un caso curioso, en mi opinión.

      • No, no, te he puesto un ejemplo, además de un personaje histórico bastante conocido: Lutero. No sólo inventó (recicló, porque ya se usaban) nombres de pila los que le dio la gana, es que además él inventó el alemán, tal cual, algo que Sabino ni de coña hizo con el euskera. Para las alturas del siglo XVI el continuo del Bajo Alemán y el continuo del Alto Alemán eran básicamente dos lenguas separadas, ininteligibles entre ellas (como lo es el actual estándar del neerlandés del alemán), lo que hizo Lutero fue modificar en cierto grado el Alto Alemán metiendo a martillazos estructuras morfosintácticas del Bajo Alemán y sacarse una lengua de la manga, que sonaba extraña incluso para los habitantes de la “tierra de nadie”. Vamos, como si coges el portugués y el italiano y te inventas el neorromance. O el rumano, ya puestos.

        Creo que Sabino no llegó tan lejos xD. Es más, Lutero de propina se parió la Reforma, que fue un movimiento pannacionalista y naturalmente político, como todas las ideologías (que como todos las construcciones culturales humanas, son herramientas, la cosa es al servicio de quién se ponen).

        Si prefieres ejemplos más próximos, el propio rumano al “des-eslavizarse” recreó muchísimos nombres de pila, y no pocas lenguas eslavas que vivieron desde el final de la Edad Media bajo la bota del mundo germánico. El compositor Liszt aún se le llama hoy Franz, cuando el nombre húngaro era Ferenc, y eso que Hungría tenía, digámoslo así, sus buenos fueros. Imagínate lo que pasó con lenguas como el esloveno, el macedonio, el ucraniano y demás. De hecho, la lengua checa tiene su Sabino Arana particular: Hus.

        Pero todo esto son otras historias xD.

  9. Dr. Georgiu, parece mentira que le busquéis tres pies al gato en cuanto al sentido general de artículo, su tesis. Según yo lo veo, ésta no es otra que el extraño caso de que una sola persona creo el 40% de los nombre actuales, según su parecer. La comparación con Lutero me parece traida por los pelos, puesto que lo que Lutero hace es traducir la Biblia según le parece, y es la entidad del libro lo que hace que se extiendan sus invenciones. Otro tiempo y otras circunstancias. No creo que Lutero quisiera decir: esto no me gusta, voy a inventarme el lenguaje y sus nombres, sino que traduce según le parece un mensaje que quiere difundir, y como resultado de la gran difusión del mensaje se modifica la lengua.
    En este caso la situación es otra, hay alguien que dice: esto no me gusta, lo voy a reinventar según me parece y a decir que es lo correcto y la raíz del verdadero y antiguo lenguaje vasco…
    No se habla de si alguien inventó un nombre, una palabra o un giro. Se habla de que una o dos personas aisladas se propusieron, y consiguieron, modificar parte de un idioma entero, presentándolo encima como que “era así”… impresionante…

    • Lutero de hecho compiló su propia lista de nombres “cristianos”, convenientemente depurados y tal y tal, más o menos lo mismo que hizo Sabino. De hecho, si te fijas, en alemán Juan se dice exactamente igual que en latín, Johannes, calcando hasta la ortografía, y esto era lo corriente con casi todos los nombres (Nikolaus, Josef, Michael, etc.), fue Lutero al traducir la Biblia al alemán, porque en rigor él no estaba buscando inventar el alemán, el que de propina tradujo muchos nombres.

      Si quieres, no es que hiciese un opúsculo adrede, pero sí hizo un trabajo similar y que trajo consecuencias análogas. Salvando la enorme distancia temporal, claro.

      Y ya comento arriba que no fue el único. Un caso comparable todavía más antiguo es Jan Hus, otro rebelde político y padre de los checos, él inventó la grafía checa, de hecho, seguía el mismo propósito que Lutero que era alfabetizar y dar acceso a su pueblo a la cultura en su propia lengua. También “chequizó” muchos nombres de pila (sacándoselos del tintero, tal cual), puesto que hasta entonces se usaban directamente en latín (o en alemán, dado que la forma escrita era idéntica). De hecho, fue mucho más lejos que Arana, dado que fue gracias a Hus y los husitas que el checo entró por primera vez en la administración, cambiando completamente el destino del idioma.

    • ¡Buena pregunta! Euskaltzaindia sugiere la variante ortográfica “Dabid”, y Arana y Elizalde propusieron “Dabi”. Pero la verdad es que no he visto utilizada casi ninguna de ellas nunca (buscando en Google sí me aparece alguna persona).

  10. Aquí conviene dejar muy clara la intencionalidad de Sabino Arana, que no era otra que su fobia y xenófoba aversión a lo español y su furia racista (leanse sus escritos, y verán las “maravillas” que dice de España y los españoles, nosotros, insultándonos y tratándonos con el mayor desprecio, y como ensalza la RAZA euskérica, dechado de todas las mas excelsas virtudes… un completo nazi sin duda alguna. Como en realidad era un perfecto ignorante, al cabo de los años él mismo acabó viendo sus errores. Ya era tarde. Había abierto la caja de pandora y de ahí salieron los mónstruos que padecemos, entre otras cosas. A ver quien recoge ahora semejante ganado. De nada le valió el fuindar la asociación de Españpolistas Vascos (eso que tan cuidadosmente ocultan el PNV y demás nacionalistas). Como digo, ya era demasiado tarde y el mal estaba ya danzanando su fiesta por ahí. ¡Como se echa de menos unas épocas en las que los vascos nos importaba la política un pito y nos dedicábamos a lo nuestro: A construír esa España de la que este Sabino renegaba, a pesar de ser claramente hija y hermana nuestra de samgre y de historia!. Una verdadera lástima, que no nos ha aportado nada bueno y si mucho malo. Para empezar, una feroz y cruel dsicriminación y entre unos y otros vascos que no cesa y provocará, como ya lo hizo antes, mismas reacciones o peores, en cuanto cambian las tornas, y es el cuento de nunca acabar.

  11. Deduzco que los otros nombres más “indios” ya que son elementos naturales son los que venían de antes.
    Se me ocurren por ejemplo en compuestos; Aitziber, Garikoitz y no compuestos como Enara, Aritz, Itxaso, Ilargi

    ¿Sería más o menos correcto?

    • Gari, no entiendo bien a qué te refieres con “indios”…

      Enara, Aritz, Itxaso e Ilargi son todas palabras comunes convertidas en nombres (golondrina, roble, mar y luna). Aitziber es un topónimo, cuya primera parte es aitz-, roca, y Garikoitz podría ser una variante de Garaikoetxea, no lo he mirado demasiado…

  12. Cuando hay que que “inventar” palabras nuevas es cuando se demuestra que una lengua está viva. Por lo general es por que se necesita. Quien lo haga o como lo haga no tiene mucha importancia, el caso es que se haga. Shakespeare y Ramon Llull lo hicieron sin ningún problema en su literatura enriqueciendo sus respectivos lenguajes en el camino.

    • Lorea, reconozco que cuando Arana se puso a ello había una necesidad, y causada en gran parte por las políticas que impedían usar los nombres vascos en los registros. Pero sí creo que tenga importancia el cómo se haga. Azkue o Urquijo habrían empleado criterios mucho más apropiados, y el resultado habría sido mucho mejor, por ejemplo. Pero bueno, todo esto ya es historia, en cualquier caso.

  13. Pingback: Sabino Arana, el vasco que creó todos los nombres | www.elhistoriador.es

  14. Sabino Arana fue un racista repugnante, con un discurso similar al de Hitler en su “Mein Kampf”: todo lo malo lo traían los “maketos” y todo lo bueno era “lo vizcaino”. ¿No os suena?
    Que todas aquellas burradas no desembocaran en una brutal limpieza étnica es porque los españoles, y entre ellos los vascos, no somos ni alemanes ni turcos.
    Por lo demás, lo de los nombes es una total anecdota.

  15. Pingback: [Cur}-- Sabino Arana, el vasco que creó todos los nombres | Padronel

  16. Al final parece que a Sabino siempre le perseguirá el estigma, se explique de él lo que sea. Me gusta el artículo y los datos que da, pero el modo de poner el foco en la loca singularidad lingüista sabiniana es sibilino, y cualquier lector de la tierra lo capta fácilmente, y seguramente lo saca de su tiempo como suele ser usual con él. Y eso permite el desmán de algunos fans de lo establecido e los medios, claro. Pero es que el racista y xenófobo político no era más que un hijo de su tiempo, lleno de políticos racistas y xenófobos, que usaron estos sentimientos en su camino al bonito carrusel de guerras en los siguientes sesenta años. Por poner un ejemplo, mientras Sabino ‘florecía’ políticamente, España sobrellevaba una guerra colonial que aparecía y desaparecía en el protectorado marroquí. No es que los escritos de los políticos españoles de la época de Sabino se caracterizasen por su empatía al diferente, vaya. Ahora, el racismo jode mucho más cuando se sufre que cuando se ejerce, también es cierto, incluso comprensible.

    • Monty, es cierto lo que dices. Sólo que, en mi caso, reconozco que juzgo con más severidad a Arana precisamente por lo contrario de tu última frase: porque me jode más el racismo cuando lo ejerzo yo (y me refiero a yo como vasco) que cuando lo recibo. Por otra parte, en este post (que en realidad no es más que una nota rápida, que no se esperaba que tuviera esta difusión) he querido ceñirme sólo a aspectos lingüísticos, por ser, por una parte, de los que puedo hablar con un cierto conocimiento, y por otra, los que podían y de hecho estaban siendo tratados en el mismo tiempo por otros con mucho acierto. Pero vamos, que no dejas de tener parte de razón.

  17. ¡Me ha encantado! Este post y los comentarios (especialmente el de Rodrik Harlawe).
    No sé más que unos pocos tópicos sobre el euskera, asíq me creo “todo lo que me contéis”, jeje. Poder leer las ideas tan elocuentemente expuestas siempre es un placer. Así remuevo yo un poco las mías también y le voy dando forma a este intentar entender un poco qué es esto de las lenguas, las culturas, el ser… Lo que me trae de cabeza es eso de la intención; el porqué [y el cómo y el quién] tiene, desde mi punto de vista, mucha importancia.
    “A Sabino lo que es de Sabino” que, según decís, ¿era xenófobo? (¿¡como todo político de su tiempo!? I am confused…)

    • Muchas gracias, Raskela. Es difícil de hablar de un “por qué” sin estar en la cabeza de alguien. Pero yo creo que el principal argumento era simplemente el político: quería la independencia del País Vasco, y a tal fin fue acomodando una serie de argumentos que le permitieran darle una base, siendo el resto de cosas secundarias. Es mi opinión.

  18. Pingback: Sabino Arana, el vasco que creó todos los nombres | Verdades que ofenden..

  19. Datos mucho más actuales que los linkados, en la web de Eustat:
    · Lista de los 100 nombres de mujer más frecuentes. 2008-2010:
    http://es.eustat.es/elementos/ele0005700/ti_Nacidos_vivos_Lista_de_los_100_nombres_de_mujer_mas_frecuentes_2008-2010/tbl0005715_c.html#axzz2hm2wKvCZ

    · Lista de los 100 nombres de hombre más frecuentes. 2008-2010
    http://es.eustat.es/elementos/ele0005700/ti_Nacidos_vivos_Lista_de_los_100_nombres_de_hombre_mas_frecuentes_2008-2010/tbl0005716_c.html#axzz2hm2wKvCZ

    Un saludo desde Eustat, y gracias por el link-cita.

  20. Pingback: Sabino Arana, el vasco que creó todos los nombres | Hispaniainfo

  21. Pingback: El hombre que creó todos los nombres | Desde mi roble | Verdades que ofenden..

  22. Pingback: Iker | La lingüística del fútbol

  23. Pingback: desolvidar: Nombres “vascos”: truhanes y pardillos | Verdades que ofenden..

  24. Pingback: Alucinaciones vascongadas (I) – discutinio

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